¿Un libro traducido necesita una portada nueva?
La portada de un libro traducido no tiene que ser un diseño nuevo, pero sí un archivo nuevo: el título y el nombre del autor deben aparecer en el idioma de la edición. En la mayoría de los casos eso es cambiar texto, no un proyecto de diseño.
La pregunta interesante es cuándo compensa ir más lejos y rediseñar.
Qué debe cambiar
Dos cosas, sin discusión.
La primera es el texto de la portada. Un lector alemán que ve un libro con el título en hebreo no intenta descifrarlo: sigue desplazándose. Suena obvio, y aun así es uno de los errores más frecuentes en las ediciones traducidas.
La segunda es la dirección de lectura, si pasaste de una lengua que se escribe de derecha a izquierda a una que se escribe de izquierda a derecha. No afecta solo al texto: el ojo recorre la portada en otro orden, y elementos que estaban equilibrados en el original pueden verse apretados a un lado.
Conviene saber que los servicios de traducción de las tiendas tratan esto como un paso normal. Amazon señala en la página de ayuda de su servicio de traducción que durante la publicación se puede cambiar la portada, o sea que también da por hecho que la portada de la nueva edición es una decisión propia.
Qué suele poder quedarse
La imagen. Si tu portada funciona, no hay motivo para cambiarla solo por el idioma.
Vale la pena revisar dos cosas antes. La primera es la licencia: si usaste una imagen de banco, comprueba que cubre también una edición adicional y no solo aquella para la que se compró.
La segunda es el texto incrustado en la propia imagen: un cartel de calle, un titular de periódico, una frase escrita en un muro. El lector lo verá, y seguirá en el idioma antiguo. En una ilustración de libro infantil pasa continuamente, y allí salta a la vista.
Cuándo compensa rediseñar
Tres razones reales, y el resto casi nunca:
- El género se ve distinto allí. Un thriller escandinavo, una novela romántica estadounidense y un ensayo alemán no se parecen. Una portada que no habla el idioma local del género hace pensar al lector que el libro es otra cosa.
- El título nuevo tiene otra longitud. Un título reescrito en otro idioma puede ser mucho más largo o más corto, y el diseño no siempre lo absorbe. Explicamos por qué el título se reescribe en el título y la contraportada se reescriben.
- La portada antigua ya no funcionaba. Una edición nueva es una buena ocasión para corregirlo sin molestar a los lectores existentes.
La comprobación de un minuto
Reduce la portada al tamaño de un sello y míralas. Ese es el tamaño al que la verán la mayoría de los lectores en la tienda.
A ese tamaño se hacen tres preguntas: ¿se lee el título?, ¿queda claro el género?, ¿se distingue de los libros que la rodean en la página? Si las tres respuestas son afirmativas, la portada cumple su función.
Una segunda comprobación, menos conocida: mírala en una pantalla clara y en una oscura. Las portadas con fondo muy oscuro se pierden en algunas aplicaciones.
El libro impreso es otra historia
Para un libro digital la portada es una sola imagen. Para el impreso es un conjunto con cubierta, lomo y contraportada, y el ancho del lomo sale del número de páginas.
Aquí hay una pequeña trampa: un libro traducido casi nunca sale con el mismo número de páginas que el original. Cada idioma ocupa un espacio distinto, así que el lomo cambia y el archivo antiguo ya no sirve.
Esa es también una de las razones por las que la versión traducida se comporta como un artículo aparte en todo, incluido un número propio, un ISBN (el identificador internacional con el que se reconoce un libro en el comercio), como explicamos en ¿hace falta un ISBN?. Si estás ordenando las etapas posteriores a la traducción, preguntas frecuentes ayuda a colocarlas.
Preguntas frecuentes
¿Hay que cambiar la portada al publicar en otro idioma?
No hace falta cambiar el diseño, pero sí el texto que lleva. El título y el nombre del autor deben aparecer en el idioma de la edición; si no, el lector ve una portada en un idioma que no lee y sigue de largo.
¿Se puede conservar la misma imagen?
Normalmente sí, siempre que no se apoye en algo demasiado local y su licencia cubra una edición adicional. Una imagen con un cartel, un periódico o texto impreso dentro es justo el caso que hay que revisar.
¿Cuál es la comprobación más importante?
Míralas al tamaño de un sello. En la tienda el lector ve una miniatura, y si el título no se lee a ese tamaño, los demás detalles ya no importan.
¿Una portada que funciona aquí funcionará fuera?
No siempre. Cada mercado tiene sus convenciones de género: colores, tipografía, cantidad de detalle. Una portada que parece profesional en un mercado puede parecer de otro género en otro.
¿Y en papel?
Ahí hace falta un archivo aparte de todos modos, porque la portada incluye contraportada y lomo, y el ancho del lomo depende del número de páginas. Un libro traducido casi siempre sale con otra extensión.